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Los Hermanos Sisters

Los Hermanos Sisters 22 de Mayo de 2019

LOS HERMANOS SISTERS (The Sisters Brothers, Les Frères Sisters)  

He perdido la cuenta de los años en los que los agoreros certificaron que el género fílmico del western había entrado en irreversible agonía. Todas las películas posteriores eran calificadas de crepusculares, adjetivo que debido a su abuso llegó a parecer estomagante, otro fatigoso lugar común. Y si, efectivamente, ese género la hubiera muerto, su despedida más grandiosa hubiera sido con la imagen de su protagonista, aquel asesino profesional de Sin perdón (Clint Eastwood, 1992), a lomos de su caballo en ese pueblo embarrado y en medio de la inmisericorde tormenta, gritándoles a los lugareños que les acechaba en las sombras. Pero han pasado más de dos décadas desde esta obra maestra de Eastwood y se constata que el western no solo sigue vivo, sino que lo abordan los pesos pesados que le quedan al cine estadounidense. Ahí están los hermanos Coen, Quentin Tarantino, etc. Y algún reciente estreno en España.

       De Los hermanos Sisters (Francia 2018) te sorprenden muchas cosas, empezando por su estrambótico título (en castellano serían: Los hermanos Hermanas). También saber que los hermosos paisajes en los que se mueven sus personajes en ese Estados Unidos virgen antes de la industrialización, con bosques inmensos donde la naturaleza era predominante, no pertenecen a Utah, Arizona, Oregón, California o Texas, sino algo mucho más cercano y menos exótico como Almería, Pirineo navarro y oscense, Rumania, bellamente fotografiados. Y, cómo no, que esté dirigida por el francés Jacques Audiard, especializado en perturbadores dramas urbanos y autor de Un profeta (2009), una de las mejores y más duras películas carcelarias.

      Sus personajes, que inicialmente podrían parecer tópicos, escapan pronto del cliché, van revelando que tienen alma, anhelos frustrados, capacidad de cambiar, pero también avaricia, rivalidad, amor, etc., haciendo un retrato de la tristeza del hombre y de su claustrofóbica y vacía ambición, de sus sueños, catarsis, ansia de redención en gente inmersa durante toda su vida en la violencia. Son dos hermanos de profesión exterminadores. Trabajan para un magnate y cumplen sus órdenes sin hacer preguntas. Les van a ocurrir muchas cosas, van a encontrarse con una fauna pintoresca, se van a pelear entre ellos, se van a cuestionar su existencia, yendo a la caza de un buscador de oro, un sabio de la química, que también ejerce de humanista. Nada resulta previsible en este relato aventurero e insólito en el que a veces aparece el lirismo, oscuro y luminoso, con un tono muy atractivo y con un desenlace precioso.

        Y es que Los hermanos Sisters es una película sobre la familia, trazando uno de los más bellos retratos del amor fraterno proyectados recientemente desde la pantalla grande. Construida sobre "lugares comunes" acerca de los orígenes del Oeste norteamericano según Hollywood, es un western, el género cinematográfico estadounidense por antonomasia. Pero se trata de una película casi psicoanalítica ante las negativas historias personales del pasado de sus cuatro protagonistas: cada uno busca alcanzar su ideal para vivir, siendo una conmovedora meditación sobre la posibilidad de construir una utopía. Cuestiones todas ellas ciertamente complejas y que todos nos planteamos antes o después. En fin, dilemas morales, tensiones y confrontaciones propios de las relaciones interpersonales.

       Su guión está basado en la novela del mismo título de Patrick DeWitt y tiene algunos imprevisibles giros muy interesantes. Es violenta y dura, pero sin regodeos. La música es del gran Alexandre Desplat, siendo suficiente y acompañando muy bien.

      La belleza de esta película radica en la virtud de contar una historia que parece sencilla pero que aborda cuestiones complejas a través de los matices y los detalles que a más de uno pueden pasarnos desapercibidos (simetrías, miradas, etc.). Su director pasea en 1850 (en plena fiebre del oro) a sus protagonistas (excelentemente interpretados por John C. Reilly, Joaquin Phoenix, Jake Gyllenhaal y Riz Ahmed) por las montañas, pero también por las playas; les da descanso en poblados de mala muerte, pero también en la populosa San Francisco; les obliga a enfermar, y a conocer las virtudes de la higiene bucodental,... En cada una de las etapas en su carrera por cumplir el encargo recibido, el director se recrea jugando con todas las convenciones de las películas del Oeste. Y para ello se toma su tiempo (la película dura 121 minutos)

      Su magia reside en que, a pesar de todo, mantiene el tuétano de la reconocible epopeya americana: la lucha de Caín y Abel, de la civilización contra la barbarie, el ineludible duelo final...

       En síntesis, es un delicado, brillante, cruel y hasta melancólico "relato de frontera". Para algunos quizá sea lo menos parecido a un western que se ha visto a este lado del río Pecos; pero es un western. Incluso si no se es muy fan de este género, se puede disfrutar de ella, pues se puede ver como un filme de aventuras, una road movie de dos hermanos, ambientada en el primitivo Oeste, en el que un viaje cambiará a sus protagonistas y nada volverá a ser como antes para ellos.

 

 



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