DOMUNI UNIVERSITAS

Day for Night

LAZZARO FELIZ

LAZZARO FELIZ 26 de Marzo de 2019

LAZZARO FELIZ (Lazzaro felice, Italia 2018, 125 min)

      Lazzaro, un joven campesino italiano de excepcional bondad, vive en La Inviolata, un caserío que ha permanecido alejado del mundo, controlado por una marquesa decadente. Allí, la vida de los campesinos no ha cambiado nunca: viven bajo un régimen de explotación feudal por la marquesa y ellos, a su vez, abusan de la bondad de Lazzaro. Un verano, se hace amigo del hijo de la marquesa y entre ellos surge una amistad tan preciosa que hará viajar a Lazzaro a través del tiempo y le llevará a conocer el mundo moderno.

        Lázzaro (excelentemente interpretado por Adriano Tardiolo) encarna una serie de conceptos que cotizan a la baja en el cine de esta posmodernidad: la bondad, la pureza, acaso la santidad. Su mirada, resistente a identificar diferencias (y crueldades) de clase, será el centro de un discurso complejo que oscilará entre lo social –la burbuja fuera del tiempo donde una marquesa decadente explota a sus campesinos- y lo poético -el lobo, la improbable amistad entre el protagonista y esa oveja negra de la familia noble-, mientras algunos de los temas -la dialéctica entre el campo y la ciudad, la erosión del tiempo, el fin del actual mundo, etc.- adquieren una nueva vida sin que nada parezca redundante. Lázzaro vuelve de la muerte unos años después como si nada hubiera pasado, aunque sobre quienes le rodearon se haya ensañado el tiempo.

        La directora y guionista Alice Rohrwacher rueda y filma, con una hermosa fotografía de Hélène Louvart, como si la videocracia berlusconiana no hubiese devastado la áurea memoria colectiva del cine italiano, como si el humanismo passoliniano o la mirada afectuosa de Ermanno Olmi en su El árbol de los zuecos (además del Luis Buñuel de 'Los olvidados'), siguieran ahí… porque siguen, gracias a la maestría de esta gran cineasta. El aroma a parábola sobre nuestro tiempo se mezcla con lo milagroso, lo social y lo disparatadamente lírico, y se asiste a varios golpes de guión equidistantes entre lo brillante y lo estrambótico.

        Es una hermosa película humanista, con crítica social sin cinismo. Película que pide a gritos un segundo visionado.



« Más recientes Más antiguos »