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GRACIAS A DIOS (GRACE A DIEU, FRANCIA 2019)

GRACIAS A DIOS (GRACE A DIEU, FRANCIA 2019) 20 de Septiembre de 2019

  Françoise Ozon, uno de los directores franceses más reconocidos en el panorama internacional, obtuvo el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín del 2019 por esta película. Ha aprovechado la triste actualidad de pasados casos de pederastia perpetrada por sacerdotes que han salido a la luz para encarar el caso que más ha centrado la atención en Francia: el asunto del Padre Bernard Preynat, conocido como el caso Barbarin por el cardenal y arzobispo de Lyon Philippe Barbarin, que conocedor de los hechos, guardó silencio y no destituyó al sacerdote. Hacía tres años el sacerdote de la diócesis de Lyon fue acusado de abusar de numerosos menores en los años 80 cuando estaba al frente de los Boy Scouts de una Parroquia. El film relata el nacimiento de la asociación La Parole Libérée, que fue creada en 2015 por las víctimas de Preynat y su desarrollo hasta la actualidad.

            En este marco, Ozon ha querido ofrecer un caleidoscopio para acercarse al asunto desde diversas perspectivas, representadas por diversos personajes. Desde el católico sincero que quiere denunciar los abusos sufridos por el bien de la Iglesia, hasta el ateo militante que promueve la apostasía, pasando por una gran variedad de actitudes y matices. Fundamentalmente la película sigue a tres de las víctimas, interpetrados corecctamente por los actores. Esta coralidad es un acierto de la película, que no se pliega a una sola actitud.

            Por otra parte, es aséptica, va directa a los hechos y no se entretiene demasiado en el resto. No hay espacio para el morbo ni la especulación (si bien en mi opinión son innecesarios los flasbacks pues ya se están verbalizando). Es un modelo de narración aséptica y puntillosa que indaga en el dolor de las víctimas y enlaza diferentes protagonismos para crear una única voz, que interesa debido en gran parte a su atrevido y sincero compromiso con los sentimientos confusos e imprecisos de sus personajes. Y es que Ozon no descubre ni investiga, sólo relata.

            Un tema presente, pero no desarrollado hasta el fondo, es la cuestión del perdón. El Padre Preynat pide perdón a las víctimas. Y en general no le perdonan. Y sin embargo, la dinámica del perdón es necesaria para que las heridas puedan cicatrizar en la medida de lo posible. Pero por otra parte, pedir perdón puede servir simplemente sólo para limpiar las conciencias de quienes no hicieron lo necesario por su silencio, omisión o connivencia.

            La película recuerda mucho a la excelente Spotlight (USA 2015), que se centraba en la investigación periodística en 2002 de los escándalos de pederastia en la diócesis de Boston, silenciados por su cardenal arzobispo Law Bernard Francis. Inclusive a la dura chilena El club (2015), con cierta relación con el tema.

            Estas películas deben ser recibidas por los católicos con humildad y dolor, sin perder el sentido crítico, pues presentan dolorosos hechos contemporáneos cuya negación no conduce a nada y que deben ser asumidos y sacar las conclusiones pertinentes ante estos graves hechos.

            Efectivamente no es cuestión de vivir anclados en el pasado, de remover graves heridas. Pero tampoco es suficiente pedir perdón públicamente y admitir que los mecanismos de prevención y control fallaron si es que existían. La sociedad espera la máxima celeridad a la hora de indagar las denuncias y siempre hay que colaborar con la justicia civil para que los encontrados culpables sean castigados. Los desafortunados encubrimientos, ocultaciones deliberadas y oscurantismos de otros tiempos, deben dejar paso a la transparencia para que esos comportamientos no queden impunes. La Iglesia ha de abrir la puerta a comisiones investigadoras verdaderamente independientes, capaces de delimitar el alcance de las denuncias, y comprometerse a actuar con diligencia. Las víctimas merecen el apoyo. Una manera de respaldarlas es poner los medios para que esos delitos no prescriban, cumplir la ley e investigar seriamente cualquier indicio de otros presuntos abusos y sus hacedores.

 



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